El vino como un hito en la evolución de las culturas y la economía

El emprendimiento familiar, más allá de un término que se encuentra en boga en la actualidad, siempre ha sido el motivo por el que pequeñas ideas se convierten en los grandes emporios que se conocen en la actualidad, como la marca Tous, y su emblemático osito. Pero en este caso, haremos referencia a una de las actividades que ha generado a nivel mundial la evolución económica de grandes civilizaciones desde el inicio de la historia, se trata de la producción del vino, que valga acotar, se produjo por un descuido. 

Es bastante conocido que muchas de las actividades que se reconocen en la actualidad, han sido producto de una idea que surgió dentro del núcleo familiar, con lo que se deseaba mejorar algo del entorno, pero que funcionaron también para otros, convirtiéndolo en una razón para la evolución económica de una generación, y hasta de una civilización. 

Las más recientes investigaciones, nos señalan que el vino posiblemente se presenta como una de las bebidas con mayor data en la historia de la humanidad, dicha categoría viene dada a que desde sus inicios se ha empleado conjuntamente en la realización de ritos y se ha conformado también como parte importante de los mitos de un gran número de civilizaciones, por lo que resulta de gran relevancia conocer lo que generó dicha posición en la sociedad, dónde se ubicaba el primer viñedo, hasta donde se extienden sus mercados, incluso sería interesante conocer cuál fue la primera bodega. 

Ciertamente parece una historia extensa, pero también es de suma importancia para la evolución de la economía alrededor del mundo, siendo exactamente allí donde recae su relevancia como pilar económico de distintas sociedades, tanto en el pasado como en la actualidad, sin restarle importancia en cuanto a la evolución de la civilización humana.

La familiar historia del vino 

Según los recaudos históricos, en la Edad Media se hallan las primeras muestras de vino, por lo que es de presumir que dicha producción solo tuvo su origen en el azar debido a la fermentación por descuido de frutos que posiblemente se encontraban almacenados. En relación a los viñedos, estos se remontan al año 1400 antes de la era cristiana en Armenia, afirmación que nos conduce a pensar que es realmente esta civilización la que ha resultado  relevante para la humanidad y todo gracias al vino. 

Pero no solo tuvo sus orígenes allí, pues los egipcios también figuran como civilización productora de vino, al cual le endosaron grandes beneficios, razón por la cual se convirtieron en grandes consumidores de tal elixir, además de su cultivo y producción. En medio de todo el proceso, estos lo clasificaban para ser depositado en tumbas y de esta manera rendir homenaje a sus muertos con el fin de que su vida siguiente no pasara ninguna sed.

A los griegos se le debe haber disminuidos los grados etílicos, para lo que usaba agua corriente o agua de mar, mientras que los Fenicios dieron a conocer el vino en España llegado el siglo VII antes de Cristo por medio de sus viajes comerciales, abriendo un excelente camino a lo que conocemos en la actualidad como la economía del vino.